14 4 / 2013

Los chicos que me demuestran que se ven capaces de cambiar el mundo, aunque simplemente sea en una porción pequeña de la realidad, ya tienen un punto muy a su favor para enamorarme.

09 4 / 2013

Medio año no parece suficiente para olvidarme de diez días de continua felicidad y otros tantos de nervios, impaciencia y ganas de volver a abrazar.

09 4 / 2013

Echo de menos leer un “I miss you” sincero, o que al menos así lo aparente. Echo de menos demasiadas cosas, tantas que no sé si es que me enamoré “mal y pronto” o es que he pasado tan pocos días al lado de esa sonrisa que me la he imaginado más perfecta de lo que es.

09 4 / 2013

07 4 / 2013

Tengo miedo, mucho miedo. De estar yendo demasiado lejos, de estar engañándome e intentando fingir que siento cosas tan bonitas.
Me jode muchísimo no poder estar disfrutando de todo, no tener las ganas y la ilusión que se tienen cuando estás profundamente enamorada, no sentir mariposas en el estómago o más allá cada vez que nos cruzamos.
Creo que la clave está en echar de menos. Y yo, sinceramente, no sé si lo hago de verdad o es simplemente rutina, comodidad o el bienestar y calma que me transmite en las cosas cotidianas del día a día que compartimos.

03 3 / 2013

No sé por qué me vienen ahora estos pensamientos. No sé por qué vuelvo a soñar despierta ni me imagino posibles viajes lejos, más lejos de lo físicamente situados, ya que me refiero a viajes que me alejarían de lo que ahora tengo. Lo que ahora tengo es estabilidad, es alguien que me quiere y me cuida a mi lado, es una madurez que, posiblemente, es típica de los veinte. Es algo que, en el fondo, no acaba de gustarme.

Octubre me parece mucho más cercano de lo que de verdad está, las locuras me vuelven a parecer posibles, y la juventud se me pinta más bonita cuando pienso en todos los sitios que quiero ver y todos los venazos que sé que me darán. No tengo la cabeza sobre los hombros, y mira que me gustaría, pero creo que me estoy doliendo más de lo que me paro a pensar. Me encanta tener a una persona a mi lado con la que hacer planes, planes mucho más reales y asequibles que los que se encuentran en mi imaginación, pero el único problema es que no me ilusionan tanto como deberían. Me da miedo hasta escribir que no es lo mismo, y ese miedo creo que solo se puede explicar porque verlo escrito es cerciorarme que mis pensamientos son de verdad, que es una realidad que ahora mismo no puedo cambiar, y que si el mundo lo mueve el amor mi mundo gira mucho más lento de lo que lo hizo en el pasado.

La culpabilidad es algo que pesa mucho, muchísimo. Y más si no sabes cómo ni dónde distribuir el peso. Hay veces que pesa en la cabeza, y otras en el corazón, pero ahora no sé con qué tengo que aguantar más ni cuánto tiempo resistiré en tensión. Yo misma me he dado cuenta de que salto por cualquier tontería, de que las cosas me sientan mal con mayor frecuencia o de que pienso muchas más veces que no vemos las cosas ni la vida desde el mismo punto de vista. Seguro que esto es a causa de la convivencia y del porrón de años que nos conocemos, o al menos yo me consuelo pensando eso e intentando convencerme de que hasta en las mejores familias tiene trapos sucios.

Creo que es verdad, que eso es lo que tienen a favor los amores de verano, que no te da tiempo a entrar en la rutina, porque en verano eso no existe. El día a día es más difícil, es una carrera de fondo y no de velocidad, porque no tener el reloj en contra tiene cosas buenas y malas. Los planes no se te acumulan, pueden haber “días vacíos o de relleno” entre cada emoción, y no es necesario que ambos estén al cien por cien en todo momento. Dependiendo de cómo leamos y el humor en que estemos esto puede sonar mejor o peor, te puede parecer el paraíso o el infierno; pero la realidad es que no tenemos la suerte de vivir en un continuo verano. Por eso mismo no sabremos cómo sería la convivencia con esa persona que te aceleró los días y las semanas, o qué harías con ella tirada un domingo por la tarde en un sofá, o si soportaría con la mejor de las sonrisas tus peores días. Esa persona nunca sabrá nada de eso, porque todo sería diferente: las calles y los lugares dejarían de ser novedad, no habría sitios diferentes para fotografiar o momentos para inmortalizar o recordar, ya que ambos sabríais que esas escenas se podrían repetir en cualquier momento.

He aquí mi auto-convencimiento de que lo que tengo es lo mejor que me podría pasar aquí y ahora. En el fondo sé que no es malo dudar o no tener las cosas claras, pero a veces todo se me revuelve por no poder pensar en voz alta.

23 1 / 2013

La desmotivación total me empuja a querer ser un saco de piel y huesos, que ni sienta ni padezca.

20 1 / 2013

Y es que empiezo a pensar que creer en las cosas (casi)imposibles me da más chispa, me motiva, me anima a seguir.
Eso me pasa por acostumbrar a la cabeza igual que al corazón, por permitirme que algunos de los episodios que eran prácticamente impensables se convirtieran en algunos de los más bonitos de mi vida.

20 1 / 2013

No avanzo. En casi ningún sentido… Las intenciones buenas, de eso no hay duda: ponerme en forma, dejar a un lado loa recuerdos de este octubre que me ponen melancólica e intentar querer darlo todo por la peraona que tengo y que haría lo mismo por mi.

20 1 / 2013

Lo único malo de que una persona haya hecho un lugar perfecto será que no podrás volver sin ella. 

O, al menos, si vuelves, no volverá a ser perfecto por mucho que lo intentes.